Casa 1910 Un vistazo a la arquitectura, vida y legado de una época.

Casa 1910, un eco del pasado, un susurro de tiempos de cambio y esplendor. Sumérgete en un viaje a través de los umbrales de estas residencias emblemáticas, donde la arquitectura se erigía como un espejo de la prosperidad y el estatus social. Acompáñanos a desentrañar los secretos de sus muros, a explorar los estilos que las definieron, desde el imponente porfiriano hasta el elegante neoclásico, y a descubrir cómo cada detalle, desde los materiales hasta las influencias artísticas, narraba una historia única.

Adéntrate en la vida cotidiana de sus habitantes, desde las tertulias iluminadas por la luz de las lámparas de gas hasta las cenas formales donde la etiqueta dictaba cada movimiento. Observa cómo la Revolución Mexicana, con su rugido de cambio, transformó estas casas, alterando su propiedad y marcando un antes y un después en la historia. Prepárate para conocer los esfuerzos actuales que buscan preservar este invaluable patrimonio, y descubre cómo el estudio de estas casas nos permite comprender mejor la evolución de la sociedad mexicana, una historia escrita en piedra, madera y el eco de las voces del pasado.

La arquitectura de las casas de 1910 reflejaba la prosperidad y el cambio social de la época en México: Casa 1910

Casa 1910

La arquitectura de México en 1910, un período marcado por la inestabilidad política y social que precedió a la Revolución Mexicana, fue, paradójicamente, una época de gran florecimiento artístico y arquitectónico. Las casas construidas en este tiempo no solo eran estructuras habitables, sino también expresiones del poder, la riqueza y los ideales de una sociedad en transformación. Reflejaban la prosperidad de una élite que, influenciada por las corrientes europeas, buscaba modernizar y embellecer el país.

La arquitectura de la época, en su diversidad, nos cuenta la historia de un México que oscilaba entre la tradición y la modernidad, entre el deseo de emular a Europa y la necesidad de afirmar su propia identidad.

Estilos Arquitectónicos Predominantes en 1910

Las casas de 1910 en México eran mucho más que simples refugios; eran declaraciones de estilo y estatus. La arquitectura de la época, impulsada por la prosperidad económica del Porfiriato, adoptó una variedad de estilos, cada uno con sus propias características y expresiones. La influencia europea, especialmente de Francia e Italia, fue evidente, pero se adaptó a las condiciones locales, dando lugar a una arquitectura única y distintiva.Los materiales de construcción variaban según la disponibilidad y el estilo.

El ladrillo, la cantera, la madera y el hierro forjado eran comunes. La cantera, extraída de diferentes regiones, se utilizaba para fachadas, cornisas y detalles ornamentales. El hierro forjado, a menudo importado de Europa, se empleaba en balcones, rejas y detalles decorativos. La madera, utilizada en puertas, ventanas y elementos estructurales, aportaba calidez y elegancia. La combinación de estos materiales, junto con el uso de yeso y estuco, permitía la creación de fachadas elaboradas y detalladas.Los estilos arquitectónicos más destacados de la época fueron el porfiriano, el neoclásico y el ecléctico.

El estilo porfiriano, que tomaba su nombre del régimen de Porfirio Díaz, era el más emblemático. Se caracterizaba por la influencia francesa, con fachadas simétricas, mansardas, balcones con balaustradas y el uso abundante de ornamentación. El estilo neoclásico, por su parte, se inspiraba en la antigua Grecia y Roma, con columnas, frontones y una estética más sobria y elegante. El estilo ecléctico, una combinación de elementos de diferentes estilos, era el más versátil, permitiendo a los arquitectos experimentar y crear diseños únicos.La influencia artística de la época se manifestó en la ornamentación de las fachadas, en la escultura y en la decoración interior.

Los motivos florales, los detalles geométricos y las figuras humanas eran comunes. Los arquitectos y artesanos de la época buscaban crear espacios que fueran a la vez funcionales y estéticamente agradables. El resultado fue una arquitectura que reflejaba la prosperidad económica y el gusto refinado de la élite mexicana.

Comparativa de Estilos Arquitectónicos

A continuación, se presenta una tabla comparativa que destaca las características de tres estilos arquitectónicos comunes en las casas de 1910: el porfiriano, el neoclásico y el ecléctico. Esta tabla permite apreciar las diferencias y similitudes entre estos estilos, y comprender cómo cada uno de ellos contribuyó a la rica diversidad arquitectónica de la época.

Estilo Arquitectónico Características Principales Materiales Comunes Influencias Artísticas
Porfiriano Fachadas simétricas, mansardas, balcones con balaustradas, abundante ornamentación, influencia francesa (Segundo Imperio). Ladrillo, cantera, hierro forjado, madera. Arquitectura francesa del siglo XIX, especialmente el estilo de París.
Neoclásico Columnas, frontones, simetría, proporciones clásicas, estética sobria y elegante. Cantera, estuco, mármol (en algunos casos), madera. Grecia y Roma antiguas, el Renacimiento italiano, el neoclasicismo europeo.
Ecléctico Combinación de elementos de diferentes estilos, adaptados a las necesidades y gustos individuales, gran versatilidad. Ladrillo, cantera, hierro forjado, madera, estuco, mosaicos. Combinación de elementos de diferentes estilos históricos, como el neogótico, el neorrenacimiento y el art nouveau.

El Simbolismo del Poder y la Posición Social

La arquitectura de las casas de 1910 en México era un claro reflejo del poder y la posición social de sus habitantes. Las dimensiones de la casa, la calidad de los materiales, la riqueza de la ornamentación y la ubicación en zonas privilegiadas eran indicadores inequívocos del estatus social.Las casas más grandes y lujosas pertenecían a la élite porfiriana: los hacendados, los empresarios, los políticos y los intelectuales.

Estas residencias, a menudo construidas en avenidas amplias y arboladas, como el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, eran símbolos de riqueza y prestigio. La arquitectura de estas casas imitaba los palacios europeos, con grandes salones, patios interiores, jardines y detalles ornamentales elaborados.El uso de materiales costosos, como la cantera, el mármol y el hierro forjado, también contribuía a la imagen de poder y riqueza.

La cantera, por ejemplo, era un material caro y difícil de trabajar, lo que lo convertía en un símbolo de estatus. El hierro forjado, utilizado en balcones, rejas y detalles decorativos, era otro elemento que añadía elegancia y sofisticación.La ubicación de la casa también era importante. Las casas de la élite se construían en las zonas más exclusivas de las ciudades, lejos de los barrios populares.

Esta segregación espacial reflejaba la división social de la época y el deseo de la élite de mantener su distancia de las clases bajas.

La arquitectura de las casas de 1910 no solo era una expresión artística, sino también un instrumento de poder y control social.

Las casas de 1910, con su arquitectura imponente y lujosa, eran una clara demostración del poder y la posición social de sus habitantes. Eran un testimonio visual de la prosperidad económica y del gusto refinado de la élite porfiriana, y un reflejo de las profundas desigualdades sociales de la época.

La vida cotidiana dentro de las casas de 1910 revelaba costumbres y roles sociales específicos

Las casas de 1910 eran mucho más que simples estructuras; eran el epicentro de la vida social y familiar, un reflejo de las jerarquías y las costumbres arraigadas en la sociedad mexicana de la época. La distribución y el diseño de estas viviendas estaban cuidadosamente planificados para acomodar las actividades diarias, los rituales sociales y, sobre todo, para mantener el orden establecido.

Cada espacio, desde el más público hasta el más privado, cumplía una función específica, dictada por las normas sociales y los roles asignados a cada miembro de la familia.

Distribución Típica de una Casa de 1910

La distribución de una casa típica de 1910 en México seguía un patrón bien definido, diseñado para separar claramente las áreas de vida familiar, recepción de visitas y servicio doméstico. La organización espacial era un reflejo de la jerarquía social y la importancia de la privacidad.Las áreas comunes, usualmente ubicadas en la planta baja, incluían el vestíbulo, la sala de estar y el comedor.

El vestíbulo, a menudo decorado con espejos y consolas, servía como una zona de transición entre el mundo exterior y el interior de la casa, donde se recibía a las visitas. La sala de estar, el corazón de la vida social, era el lugar donde la familia se reunía para conversar, leer o recibir invitados. El comedor, generalmente contiguo a la sala de estar, era el espacio destinado a las comidas formales y las celebraciones.Las áreas privadas, como los dormitorios y los estudios, se encontraban en pisos superiores o en zonas más aisladas, garantizando la privacidad de los miembros de la familia.

Los dormitorios, a menudo decorados de manera individualizada, reflejaban los gustos y la personalidad de sus habitantes. Los estudios, si existían, eran espacios dedicados al trabajo y al estudio, usualmente reservados para el jefe de familia.Las áreas de servicio, situadas en la parte posterior de la casa o en anexos, incluían la cocina, el lavadero, y los dormitorios del personal doméstico.

La cocina, a menudo amplia y funcional, era el centro de operaciones para la preparación de alimentos. El lavadero, con pilas y tendederos, era el lugar donde se realizaba la limpieza de la ropa. Los dormitorios del servicio, aunque modestos, proporcionaban un espacio de descanso para el personal que mantenía el hogar en funcionamiento.

Rituales y Actividades Sociales en las Casas de 1910

Las casas de 1910 eran escenarios de una intensa vida social, donde los rituales y las actividades familiares jugaban un papel fundamental. Las reuniones sociales, las celebraciones y las tradiciones familiares fortalecían los lazos y reforzaban las jerarquías.Las actividades sociales más comunes incluían:

  • Cenas Formales: Estas cenas eran eventos elaborados, con múltiples platos, servicio formal y estrictas normas de etiqueta. Se utilizaba fina cristalería, vajilla de porcelana y mantelería de lino.
  • Tertulias: Reuniones informales donde se conversaba sobre temas de actualidad, literatura, música y política. Eran una oportunidad para la interacción social y el intercambio de ideas.
  • Celebraciones Familiares: Cumpleaños, aniversarios y festividades religiosas se celebraban con gran pompa y alegría. Estas celebraciones fortalecían los lazos familiares y mantenían vivas las tradiciones.
  • Recepción de Visitas: Recibir visitas era una parte esencial de la vida social. Las visitas podían ser formales o informales, pero siempre implicaban un ritual de bienvenida y cortesía.
  • Bailes: En las casas más opulentas, se organizaban bailes, especialmente para celebrar ocasiones especiales. Estos eventos requerían una cuidadosa planificación y una estricta etiqueta.

Muebles y Decoración de una Sala de Estar Típica de 1910

La sala de estar de una casa de 1910 era un reflejo del estatus social y los gustos de la familia. La decoración, los materiales y los colores elegidos transmitían una sensación de elegancia y sofisticación.El mobiliario solía ser abundante y elaborado. Los sofás, generalmente tapizados en terciopelo o seda, eran grandes y cómodos, con cojines decorativos y detalles ornamentales.

Las sillas, a menudo con respaldos altos y brazos curvos, complementaban el sofá y proporcionaban asientos adicionales para los invitados. Mesas bajas de centro, hechas de madera fina y adornadas con incrustaciones, servían para colocar revistas, libros y objetos decorativos. Las vitrinas, con puertas de cristal, exhibían la fina porcelana y otros objetos de valor.La decoración incluía cortinas pesadas, generalmente de terciopelo o brocado, que enmarcaban las ventanas y protegían del sol.

Las paredes, a menudo pintadas en colores cálidos como el crema, el beige o el verde oliva, estaban adornadas con cuadros y espejos. Los espejos, además de su función práctica, ayudaban a ampliar visualmente el espacio y a reflejar la luz. Las lámparas, con pantallas de cristal o tela, proporcionaban una iluminación suave y acogedora. Las alfombras, con diseños elaborados y colores vibrantes, cubrían el suelo y agregaban calidez y confort a la habitación.

En las esquinas, se podían encontrar plantas en macetas, que añadían un toque de frescura y vida al ambiente. El estilo general era ecléctico, combinando elementos del estilo victoriano, el art nouveau y el art déco, creando un ambiente de opulencia y refinamiento.

El impacto de la Revolución Mexicana transformó la propiedad y el uso de las casas de 1910

Casa 1910

La Revolución Mexicana, un crisol de fuego y cambio, sacudió los cimientos de la sociedad y, por ende, de la propiedad inmobiliaria. Las casas, testigos silenciosos de la opulencia y la desigualdad, se convirtieron en campos de batalla, refugios, y símbolos de una nueva era. La propiedad, antaño un privilegio de unos pocos, se vio sometida a una transformación radical, redefiniendo la vida cotidiana y el destino de las familias mexicanas.La Revolución Mexicana, iniciada en 1910, trajo consigo una serie de cambios profundos en la propiedad y el uso de las casas de esa época.

La confiscación de bienes, impulsada por las demandas de justicia social y la necesidad de financiar la guerra, fue una constante. La redistribución de la tierra, uno de los pilares de la Revolución, afectó directamente a las grandes propiedades y, por extensión, a las casas que las adornaban. Esta transformación no solo alteró la tenencia de la tierra, sino también la estructura social y económica del país.

La transformación de la propiedad y el uso de las casas, Casa 1910

La Revolución Mexicana fue un parteaguas en la historia de México, con consecuencias significativas en la propiedad y el uso de las casas construidas en 1910. Las casas, que antes representaban el poder y la riqueza de una élite, se vieron afectadas por la inestabilidad política y social. La confiscación de bienes, la redistribución de la tierra y los cambios en las leyes impactaron directamente en la vida de quienes habitaban estas residencias.La confiscación de bienes fue una medida común durante la Revolución.

Las propiedades de los hacendados y de aquellos que se oponían al movimiento revolucionario fueron expropiadas. Las casas, en muchos casos, fueron utilizadas como cuarteles, hospitales o centros de reunión para las fuerzas revolucionarias.La redistribución de la tierra, impulsada por figuras como Emiliano Zapata, buscaba devolver la tierra a los campesinos y acabar con el latifundismo. Esto implicó la división de grandes haciendas y la reasignación de tierras, lo que afectó a las casas que formaban parte de estas propiedades.

Muchas de estas casas fueron abandonadas, destruidas o transformadas en otro tipo de usos.

“La tierra es para quien la trabaja.”

Emiliano Zapata.

La Revolución afectó la vida de las personas que habitaban estas casas de maneras muy diferentes. Los ricos, que antes vivían en el lujo, se vieron despojados de sus bienes y obligados a huir o a enfrentar la pobreza. Los pobres, por otro lado, vieron la posibilidad de acceder a la tierra y mejorar sus condiciones de vida.Un ejemplo claro de esta transformación se observa en las palabras de una antigua hacendada: “De la noche a la mañana, perdimos todo.

Nuestra casa, que era un paraíso, se convirtió en un campo de batalla. Tuvimos que huir, dejando atrás una vida de privilegios.”En contraste, un campesino relata: “Antes, vivíamos como esclavos en la hacienda. Ahora, con la tierra en nuestras manos, tenemos esperanza. La casa del patrón, antes un símbolo de opresión, ahora es un lugar de trabajo y de reunión para la comunidad.”

Procedimientos para proteger las casas durante la Revolución

En medio del caos y la violencia de la Revolución, algunas familias y propietarios buscaron proteger sus casas. Existieron diversos métodos, aunque con resultados variables.

  1. Ocultamiento y Disfraz: Algunos propietarios, ante el peligro de confiscación, ocultaron sus bienes o disfrazaron sus casas para que no fueran reconocidas como propiedades valiosas. Se modificaban fachadas, se cambiaban los nombres de las propiedades y se retiraban objetos de valor.
  2. Negociación y Pactos: En algunos casos, se negoció con las fuerzas revolucionarias para evitar la confiscación. Se ofrecían donaciones, se prometía lealtad o se establecían acuerdos para permitir el uso de la casa con fines militares o sociales, a cambio de su protección.
  3. Alianzas y Protección Militar: Algunas familias adineradas buscaron la protección de las fuerzas militares, ya sea federales o revolucionarias, estableciendo alianzas con líderes o pagando por la seguridad de sus propiedades. Esto implicaba, en algunos casos, el alojamiento de tropas en la casa o la contratación de guardias.

La preservación y el valor histórico de las casas de 1910 son importantes para la memoria colectiva

Casa 1910 | Anagrama

Preservar las casas de 1910 es como custodiar un cofre lleno de recuerdos, un tesoro tangible de la historia mexicana. Estas residencias, testigos silenciosos de un pasado convulso y transformador, nos conectan con las raíces de nuestra identidad nacional. Su conservación no es solo un acto de nostalgia, sino una necesidad imperante para comprender el presente y proyectar el futuro.

Esfuerzos Actuales de Conservación

La preservación de las casas de 1910 es una tarea compleja que involucra a diversas instituciones y requiere una inversión considerable de recursos. Se han implementado programas de rescate, restauración y mantenimiento que buscan garantizar la supervivencia de estas valiosas estructuras.La Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), juega un papel crucial en la conservación del patrimonio arquitectónico.

El INAH establece normativas, supervisa los trabajos de restauración y otorga permisos para intervenciones en inmuebles históricos. Asimismo, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) apoya económicamente proyectos de restauración y difusión.A nivel estatal y municipal, diversas dependencias y organizaciones no gubernamentales (ONGs) también participan en la conservación. Los gobiernos locales pueden declarar edificios como patrimonio cultural, lo que facilita su protección legal y acceso a financiamiento.

Las ONGs, por su parte, suelen enfocarse en la sensibilización, la investigación y la búsqueda de fondos para proyectos específicos.Los métodos de conservación empleados son variados y dependen del estado de cada inmueble. La restauración, en muchos casos, implica la consolidación estructural, la limpieza de fachadas, la reparación de elementos ornamentales y la reinstalación de acabados originales. Se utilizan técnicas tradicionales, como el uso de cal y arena para el revoque, y materiales compatibles con los originales.

La documentación exhaustiva es fundamental: se realizan estudios arquitectónicos, se documentan los hallazgos y se registran los procesos de restauración.Los desafíos son numerosos. La falta de recursos económicos, la burocracia, la especulación inmobiliaria y el deterioro natural son algunos de los principales obstáculos. La resistencia al cambio por parte de los propietarios, la falta de personal capacitado y la dificultad para encontrar materiales originales también dificultan la tarea.

Sin embargo, a pesar de estas dificultades, los esfuerzos de conservación continúan avanzando, impulsados por la convicción de que estas casas son un legado invaluable.

Ejemplos de Casas Restauradas y Abiertas al Público

La apertura de estas casas al público permite no solo admirar su belleza, sino también aprender sobre la vida cotidiana de la época y reflexionar sobre la historia de México.

  • Casa del Risco, Ciudad de México: Ubicada en el barrio de San Ángel, esta casa, construida en el siglo XVIII y remodelada a principios del siglo XX, es famosa por su fuente barroca recubierta de porcelana china. Su restauración permitió la apertura de un museo que exhibe arte novohispano y mobiliario de época. La importancia cultural radica en su testimonio de la evolución de la arquitectura y la vida social en la Ciudad de México.

  • Museo Casa del Mayorazgo de la Canal, San Miguel de Allende: Esta mansión, construida a finales del siglo XVIII y ampliada a principios del siglo XX, es un ejemplo de la arquitectura porfiriana. Su restauración la convirtió en un museo que exhibe arte virreinal y mobiliario antiguo. Su importancia reside en su capacidad para ilustrar la opulencia y el refinamiento de la élite de la época.

  • Casa de la Bola, Ciudad de México: Esta casa, construida en el siglo XVIII y reformada en el siglo XX, alberga el Museo Nacional de la Acuarela. Su restauración ha preservado su arquitectura original y la ha convertido en un espacio para la difusión del arte y la cultura. Es importante porque ofrece un espacio para el encuentro con el arte y la historia.

  • Casa Museo Guillermo Tovar de Teresa, Ciudad de México: Esta residencia, construida a principios del siglo XX, perteneció al reconocido historiador y coleccionista Guillermo Tovar de Teresa. Su restauración ha conservado su arquitectura y su colección de arte y antigüedades. Su importancia cultural radica en su valor como testimonio de la vida de un intelectual y su pasión por la historia.

  • Casa del Conde Rul, Guanajuato: Esta casa, construida a finales del siglo XVIII y reformada en el siglo XX, es un ejemplo de la arquitectura neoclásica. Su restauración ha preservado su fachada y sus interiores, que incluyen valiosos murales. Es un importante ejemplo de la arquitectura de la época y un testimonio de la riqueza de Guanajuato.

El Estudio de las Casas de 1910 y la Comprensión de la Historia Mexicana

El estudio de las casas de 1910 ofrece una ventana privilegiada a la historia y la evolución de la sociedad mexicana. Estas residencias, con sus diseños, materiales y distribución espacial, reflejan las transformaciones sociales, económicas y políticas de la época.

“Las casas de 1910 son espejos de una sociedad en transición, que nos revelan las aspiraciones, los valores y las contradicciones de un momento crucial de la historia mexicana.”Dr. Enrique Florescano, historiador.

La arquitectura, el mobiliario y la decoración de estas casas nos hablan de las clases sociales, de los roles de género, de las costumbres y de las relaciones familiares. El análisis de estos elementos nos permite comprender mejor la complejidad de la sociedad porfiriana y el impacto de la Revolución Mexicana en la vida cotidiana.

Las innovaciones tecnológicas y los servicios públicos en las casas de 1910 eran limitados pero representaban un avance

En las casas de 1910, la vida cotidiana se transformaba lentamente gracias a la llegada de nuevas tecnologías y servicios públicos, aunque su alcance aún era limitado. Estas innovaciones, si bien modestas en comparación con los estándares actuales, representaron un cambio significativo en la vida de las personas, impactando la forma en que vivían, trabajaban y se relacionaban. El acceso a estas comodidades, además, diferenciaba notablemente a las distintas clases sociales.

Iluminación y Energía

La iluminación en las casas de 1910 era un claro indicador del progreso tecnológico. Antes de la llegada de la electricidad, las velas y los candiles de aceite eran la principal fuente de luz, lo que implicaba un constante riesgo de incendio y una iluminación deficiente. La introducción de lámparas de gas, aunque representaba una mejora, aún generaba humo y requería un suministro constante de gas.Con la expansión de la red eléctrica, que aunque lenta, transformó la iluminación en las casas de las familias más adineradas.

Las lámparas eléctricas, con sus bombillas incandescentes, ofrecían una luz más brillante, segura y limpia, permitiendo a los habitantes disfrutar de actividades nocturnas con mayor comodidad. Este avance no solo mejoró la calidad de vida, sino que también amplió las horas productivas y de ocio. La electricidad, sin embargo, no estaba disponible en todos los hogares, lo que marcaba una clara diferencia entre las clases sociales.

Agua Corriente y Saneamiento

El acceso al agua potable y a sistemas de saneamiento adecuados era otro aspecto crucial que diferenciaba la vida en las casas de 1910. En muchos hogares, especialmente en áreas rurales y de bajos ingresos, el agua se obtenía de pozos o fuentes públicas, lo que implicaba un esfuerzo físico considerable y un alto riesgo de contaminación. La falta de sistemas de alcantarillado adecuados, además, propiciaba la propagación de enfermedades.En las casas de las clases más acomodadas, el agua corriente, aunque aún no era universal, era una realidad.

El suministro de agua potable a través de tuberías facilitaba las tareas domésticas y mejoraba las condiciones de higiene. Los baños con inodoros y lavamanos, aunque eran un lujo, comenzaban a ser una realidad. La implementación de sistemas de saneamiento, como fosas sépticas, también contribuía a mejorar las condiciones sanitarias, aunque su alcance era limitado.

Impacto en la Vida Diaria

La introducción de estas innovaciones tecnológicas impactó profundamente la vida diaria de los habitantes de las casas de 1910. Comparada con épocas anteriores, la vida se volvió más cómoda y segura para aquellos que tenían acceso a estas mejoras. La iluminación eléctrica permitía a las familias disfrutar de actividades nocturnas, como la lectura o la conversación, sin la necesidad de velas o candiles.

El agua corriente facilitaba las tareas domésticas, como lavar la ropa y cocinar. La higiene mejoraba con el acceso a baños y sistemas de saneamiento.Para las clases más desfavorecidas, la vida seguía siendo difícil. La falta de acceso a estas tecnologías y servicios públicos significaba una vida más dura, con más trabajo físico y mayores riesgos para la salud.

La diferencia en el acceso a estas comodidades creaba una clara división social.

Diferenciación Social

El acceso a la tecnología y a los servicios públicos era un claro indicador de la posición social en las casas de 1910. La disponibilidad de estos servicios no solo mejoraba la calidad de vida, sino que también simbolizaba el estatus social y económico.

“La tecnología, como el agua corriente y la luz eléctrica, no solo mejoraba la vida, sino que también marcaba la línea divisoria entre el progreso y la supervivencia, entre la comodidad y la lucha diaria.” – Un observador anónimo de la época.

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